4.3 La derrota de los controles del sistema
Con la A y la B de la ecología a nuestra disposición, estamos listos para volver atrás y observar de nuevo el origen de nuestra explosión demográfica. Durante ciento noventa mil años, nuestra especie creció en una proporción infinitesimal desde unos miles a los diez millones de individuos. Luego, hace unos diez mil años, empezamos a crecer con rapidez. Éste no fue un hecho milagroso, ni un suceso accidental, ni siquiera un hecho misterioso.
Empezamos a crecer con mayor rapidez porque habíamos dejado de hacer "la voluntad de Dios". Dicho en términos más científicos: empezamos a crecer con mayor rapidez porque habíamos encontrado una forma de derrotar los controles de reacción negativa de la comunidad. Nos habíamos convertido en productores de alimentos...en agricultores. En otras palabras, habíamos encontrado la manera de aumentar la disponibilidad de comida a VOLUNTAD.
Esta capacidad para hacer que la comida estuviera disponible a voluntad (a nuestra voluntad) es la Bendición en la que se cimenta nuestra civilización. Es también la Bendición que el calmante del doctor representa en la parábola de los apestosos. La capacidad para producir alimentos a voluntad es una bendición indudable, pero su misma bienaventuranza puede volverla peligrosa...y peligrosamente adictiva, tal como ocurre con el analgésico de la fábula.
La expresión clave aquí es "a voluntad". Porque desde el momento en que podíamos producir alimentos a voluntad, nuestra población ya no estaba sujeta al CONTROL ejercido por la disponibilidad aleatoria de alimentos. Cada vez que quisiéramos más alimentos podríamos cultivarlos. Después de ciento noventa mil años de estar "controlados" por lo que estaba disponible, empezamos a controlar nosotros lo que estaba disponible...E invariablemente empezamos a AUMENTARLO. Uno no se convierte en agricultor para REDUCIR la disponibilidad de comida; uno se convierte en agricultor para AUMENTARLA. Y lo mismo hacen los vecinos de al lado. Y lo mismo hacen todos los que cultivan la tierra en una región. Todos contribuyen a aumentar la cantidad de comida para su especie.
Y aquí llega la B del ABC de la ecología. Un aumento en la disponibilidad de comida para una especie significa crecimiento para la misma. En otras palabras, la ecología predice que la bendición de la agricultura nos traerá crecimiento...y la historia confirma la predicción de la ecología. En cuanto empezamos a aumentar la disponibilidad de nuestra propia comida, nuestra población empezó a crecer, y no de forma lenta, como antes de la "Caída", cuando hacíamos la "voluntad de Dios" y estábamos sometidos a los controles de reacción negativos de la comunidad, sino con rapidez.
La expansión demográfica entre los agricultores estuvo seguida por la expansión territorial de los mismos. La expansión territorial hizo que hubiera más tierra disponible para la producción de alimentos...y nadie se dedica a la agricultura para REDUCIR la producción de alimentos. Más tierra, más producción de alimentos, más crecimiento de la población, más problemas...
Con más gente, necesitamos más comida. Con más comida disponible, pronto tenemos más gente, tal como predicen las leyes de la ecología.
En la terminología de los sistemas esto recibe el nombre de REACCIÓN POSITIVA. Otro ejemplo: cuando el estado del termostato transmite la información "demasiado caliente", el termostato ENCIENDE la caldera en lugar de APAGARLA. Ésa es una reacción positiva. La reacción negativa CONTROLA un efecto de aumento. La reacción positiva REFUERZA un efecto de aumento.
La reacción positiva es lo que vemos en funcionamiento en esta revolución agrícola nuestra. El aumento de la población estimula el aumento en la producción de alimentos, lo cual hace que aumente la población. Más comida, más gente. Más gente, más comida. Más comida, más gente. Más gente, más comida. La reacción positiva. Mala cosa. Cosa peligrosa...
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