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5.3 El mundo de los destribalizados

   Lo que puede verse en funcionamiento en el ejemplo del capítulo anterior es la estupenda eficacia de la ley tribal. A diferencia de la ley inventada, que se limita a elaborar una lista de delitos y castigos, la ley tribal es algo que funciona. Funciona bien para todos los involucrados. Un hombre y una mujer cuyo amor sea tan grande como el descrito deben tenerse el uno al otro. Pero, por el bien de la tribu, deben desaparecer de la vista y de la cabeza de todos para siempre. Los niños de la tribu han visto con sus propios ojos que el matrimonio y el amor no son los temas insignificantes en que se han convertido entre los pueblos "adelantados" como nosotros. El deshonor del marido ha sido vengado...y no habrá risitas entre sus camaradas al respecto, puesto que estuvieron junto a él para apalear a los adúlteros.    Pero quizá te hayas hecho tú una pregunta en este punto de la historia: por qué volvieron los amantes al campame...

Finalidad de las parábolas

   Cuando quedé a solas con Leo, le pregunté sobre sobre la finalidad de las parábolas, y él me dijo:    -A tí te he transmitido el misterio del reino del Gran Espíritu, pero a los demás todo les resulta enigmático, de modo que, por más que miran, no ven y, por más que oyen, no entienden. Con las parábolas explico el mensaje acomodándolo a su capacidad de entender. A tí, sin embargo, te lo explico todo en privado.    Verdaderamente, Leo se topó con serios inconvenientes a la hora de enseñar a la gente. El problema radicaba en que lo que tenía que enseñar, no era algo que pudiera sacar de la cabeza de la gente, porque no estaba en la cabeza de la gente, sino en la de él.    Ese es el principal motivo por el cual Leo Salvador recurrió en muchas ocasiones a las parábolas. Y las empleó muy inteligentemente como medio de ayudar a sus oyentes a en...

Parábolas: La hipocresía

   La gente se aglomeraba por millares, hasta pisarse unos a otros. Entonces Leo, dirigiéndose a los más humildes de espíritu, les dijo:    -Guardaos de la levadura de los sacerdotes y de los falsos profetas, que es la hipocresía. Están enraizados en la Gran Mentira. Pero yo os digo que no hay nada oculto que no haya de manifestarse, nada secreto que no haya de saberse. Por eso, todo lo que digáis en la oscuridad será oído a la luz, y lo que habléis al oído en una habitación será proclamado desde las azoteas, porque para el Gran Espíritu no hay secretos importantes.    Cuando estaba diciendo esto, una mujer de entre la multitud dijo en voz alta:    -Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron.     Pero Leo dijo:    -Más bien, dichosos los que escuchan mi mensaje y lo ponen en práctica.

Parábolas: La lámpara y la medida

   Leo les decía:    -¿Acaso se trae la lámpara para taparla con una vasija de barro o ponerla debajo de la cama?¿No es para ponerla sobre el candelero? Pues nada hay oculto que no haya de ser descubierto; nada secreto que no haya de ponerse en claro.    Les decía, además:    -Prestar atención a lo que escucháis. Con la medida que vosotros midáis, seréis medidos, y con creces. Pues al que tenga se le dará, y al que no tenga se le quitará incluso lo que tiene.    "El ojo es la lámpara del alma; cuando el ojo está sano, el alma está iluminada; pero cuando está enfermo, el alma está en tinieblas. Tener cuidado de que la luz que hay en vosotros no se convierta en tinieblas. Y si el alma entera está iluminada y no hay en ella nada tenebroso, todo él brillará como cuando la lámpara os ilumina con su resplandor. Recordar que el creó...

Parábolas: El tributo al Estado

De todos era sabido que la Iglesia tenía "espías" en todas las reuniones públicas de Leo. Un día que estaba predicando el Gran Recuerdo, estaba entre la multitud un grupo de clérigos con el fin de cazarlo en alguna palabra. "En la vida tribal no hay nada que equivalga a una clase trabajadora, o a una clase pobre o sin privilegios. Tampoco hay gobernantes de los que hablar; los mayores o los jefes, siempre a tiempo parcial, ejercen influencia más que poder. Si creen que esto es demasiado bueno para ser cierto, compruébenlo.... Cuando Leo terminó de hablar, uno de estos clérigos le dijo: -Maestro, sabemos que eres sincero y que no te dejas influir por nadie, pues no miras la condición de las personas, sino que enseñas la verdad. De acuerdo con lo que has enseñado, ¿estamos obligados a pagar impuestos al Estado o no? ¿Los pagamos o no los pagamos? Leo, dándose cuenta de su mala intención, les contestó...

Parábolas: La resurrección de los muertos

   Se le acercaron unos fanáticos religiosos, que estaban en contra del cambio de mentalidad que Leo proponía:    Y el Maestro les dijo:    -Estáis muy equivocados, porque no comprendéis al Gran Espíritu. ¿No habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abraham y el Dios de Isaac y el Dios de Jacob"? Pues ese Dios no es un Dios de vivos, sino de muertos. Porque tanto ese Dios como Moisés, Abraham y todos los que vinieron después, pertenecían a la Gran Mentira. Tenían la mentalidad cambiada, y eran adúlteros. Sin embargo, el Gran Espíritu no pertenece a esta civilización ni escribe en libros. Y naturalmente, es un Dios de vivos.    Enmudecieron. Y nadie se atrevía a seguir preguntándole.    A Leo le reprochaban que, habiendo nacido en el mundo civilizado, como él dec...

Parábolas: El divorcio

   Se acercaron unos fanáticos de las Escrituras y, para poner a prueba al Maestro, le preguntaron:    ¿Puede un hombre separarse de su mujer por cualquier motivo?     Leo respondió:    -¿No habéis leído que Dios, desde el principio, los hizo varón y hembra, y que dijo: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos uno solo? De manera que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el Hombre.    Replicaron:    -Entonces, ¿por qué mandó Moisés que el marido diera un acta de divorcio a su mujer para separarse de ella?    Leo les dijo:    -Moisès os permitió separaros de vuestra mujer por vuestra incapacidad para entender, pero al principio de los tiempos no era así. Ahora yo os digo: el que se separa de su mujer, exce...