1.1 En cualquier lugar del mundo

   Existen personas que tienen la idea un tanto ingenua de qué es suficiente, en realidad totalmente suficiente, decir cada cosa tan sólo una vez. Y existen otras personas que sólo gradualmente llegan a entender que decir algo una vez equivale a no decir nada en absoluto. Por ejemplo: es suficiente que la gente oiga las leyes de la termodinámica una sola vez, y entiendan que están escritas en algún sitio, por si en algún momento de su vida necesitan consultarlas de nuevo, pero hay otras verdades, de un orden humano diferente, que deben enunciarse una y otra vez y otra vez... utilizando las mismas palabras y utilizando palabras diferentes: una vez y otra, y otra.


   Nunca la religión había hablado de la salvación... hasta hace unos cuantos siglos, cuando la gente comenzó a escuchar a los maestros religiosos que la prometían. Hoy, en cualquier lugar del mundo, cualquiera puede acercarse a un extraño y decirle: "Permítame decirle cómo salvarse", y el interlocutor le entenderá. Tal vez no le crea o tal vez no sea bien acogido cuando pronuncie estas palabras, pero seguro que le entenderá. Que le entiendan debería sorprenderle, pero no le sorprende porque tú has estado preparado desde tu niñez por cientos de miles de voces, un millón de voces, para entender esas palabras. Sabes instantáneamente qué significa "ser salvado", y no tiene importancia que tú creas o no en la idea de salvación de otros, ni la menor importancia. Además, tiene muy claro que salvarse supone algún método. El método podría ser un ritual: el bautismo, la extremaunción, el sacramento de la penitencia, la práctica de ritos ceremoniales, o cualquier otra cosa. Por otro lado, podría ser una acción interna de arrepentimiento, amor, fe o meditación. Además, sabe que el método de salvación que se propone es universal: todos pueden usarlo y funciona para todos. Y más aún: sabe que el método no ha sido descubierto, desarrollado o probado en ningún laboratorio científico; o Dios lo ha revelado a alguien o alguien lo ha descubierto en un estado de conciencia supranormal. Aunque inicialmente transmitido por medios divinos, el método es, sin embargo, transmitible por medios humanos, lo cual explica por qué es posible para un individuo corriente ofrecer el método de salvación a otros.


   Pero esto apenas araña la superficie de lo que se quiere decir cuando alguien dice: "Le explicaré cómo salvarse". Hay una concepción del mundo profunda y compleja implícita en este ofrecimiento. De acuerdo a esta concepción del mundo, la condición humana es tal que todos nacemos culpables, en un estado de no salvación y permaneceremos sin ser salvados hasta que se ejecutan el ritual o la acción interior requeridos, y todos los que mueren en ese estado de no salvación, o pierden su oportunidad de eterna felicidad junto a Dios, o no escapan de las llamas del infierno.


   Como nos han enseñado desde que nacimos a entender todo esto, no nos extraña oír decir a alguien: "Le explicaré cómo salvarse". La salvación es tan simple y común para nosotros como lo son el amanecer y la lluvia. Pero ahora trata de imaginar cómo serian acogidas estas palabras en una cultura que no tuviera la idea de que la gente nació culpable, en un estado de no salvación, que no tuviera la idea de que la gente necesita ser salvada. Imagina como serían acogidas estas palabras, por ejemplo, entre los miembros de una tribu aislada del Amazonas. Desde luego, una afirmación como ésta, que a nosotros nos parece sencilla y normal, para esos indígenas carecería de significado y sería incomprensible en parte o en su totalidad. Ni una sola palabra tendría sentido para ellos.


   Imaginemos todo el trabajo que tendríamos que hacer para preparar a la gente de esa cultura tribal con objeto de que entendieran nuestra afirmación. Tendríamos que persuadirlos de que ellos (y todos los humanos) nacen en un estado en el que necesitamos la salvación. Tendríamos que explicarles qué significa no salvarse y qué significa salvarse. Tendríamos que persuadirlos de que la salvación es de importancia vital, en realidad, lo más importante del mundo. Tendríamos que convencerles de que poseemos un método que asegura el éxito. Tendríamos que explicarles de dónde salió el método y por qué funciona. Tendríamos que asegurarles que pueden dominar este método y que surtirá el mismo efecto con ellos que con nosotros.


   Si alguien puede imaginar la dificultad que encontraría en una empresa así, entonces puede imaginar la dificultad que yo encuentro cada vez que me dirijo a tí. Rara vez es posible escribir sin más y decir las cosas que tengo en la cabeza. Más bien debo comenzar echando los cimientos de ideas que son obvias para mí pero fundamentalmente extrañas para quienes me leen...


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