(XVIII) El armónico sagrado

   - Ahora comprendes, o al menos espero que comprendas, a qué me refería cuando hablaba del armónico. Dije que cuando el proceso mental cruzaba la frontera y se convertía en el pensamiento humano, el pensamiento mismo empezaba a resonar con un armónico que se corresponde con lo que llamamos religión o conciencia de lo sagrado. El pensamiento humano es el pensamiento que se abre al futuro y el futuro es ineludiblemente el dominio de Dios. Si se cruza esa frontera no se puede evitar encontrarse con Él.

   "Ahora estás en situación de entender la universalidad de la experiencia animista...de entender por qué hubo antaño una religión universal en este planeta. No importa dónde cruces esa frontera y conozcas al Padre, la experiencia es la misma. La experiencia africana no es diferente de la asiática, la europea, la australiana o la americana. Toda búsqueda empieza aquí... -golpeó de nuevo el suelo- y continúa en el dominio de Dios.

   Leo pensó un momento.

   - El pensamiento humano resuena con un armónico que se corresponde con la conciencia de lo sagrado, y el animismo resuena en la comunidad de la vida. ¿Cuál es la conexión? ¿Son estas resonancias en realidad una sola?

   - Tendría que imaginar que son la misma -respondí.

   - Son la misma, José Manuel, y una vez que comprendas esto, estarás preparado para comprender la visión animista del mismo modo que has comprendido la visión de los caín.

   Tras decir esto, Leo se sumió en un silencio pensativo. Por fin, después de un par de minutos, continuó:

   - A veces hay que rellenar un bache del camino para que la gente pueda seguir la dirección justa, y a veces hay que dinamitar parte del camino para evitar que se encaminen en la dirección equivocada...y a veces hay que hacer ambas cosas, que es donde estoy ahora contigo. Creo que empezaré por lo segundo.

   "Verás a la gente dirigirse a esta parte del camino cuando empieza a hablar de la Naturaleza, que se percibe como el conjunto de los procesos y fenómenos del mundo no humano...o el poder que está detrás de esos procesos y fenómenos. Tal como la gente suele verlo, nosotros, la estirpe de Caín, hemos tratado de "controlar" la naturaleza, nos hemos"apartado" de ella y vivimos "contra" ella. Es casi imposible que entiendan lo que yo digo mientras sigan aferrados a estas ideas inútiles y engañosas.

   "La Naturaleza es un fantasma que surgió de la Gran Mentira, que, después de todo, no es más que un olvido del hecho de que somos tan parte de los procesos y fenómenos del mundo como cualquier otro ser, y que si hubiera algo semejante a lo que entendemos por naturaleza, seríamos una parte de ella del mismo modo que las liebres, los calamares, los mosquitos o las rosas. Somos incapaces de separarnos de la naturaleza o de "vivir contra ella". No podemos apartarnos más de la naturaleza de lo que podemos apartarnos de la entropía. No podemos vivir contra la naturaleza más de lo que podemos vivir contra la gravedad. Por el contrario, lo que estamos viendo aquí cada vez más claramente es que los procesos y fenómenos del mundo nos afectan exactamente del mismo modo que a todas las demás criaturas. Nuestro estilo de vida es EVOLUTIVAMENTE INESTABLE...y está por lo tanto en vías de eliminarse de una forma totalmente normal.

   Le dije que comprendía todo eso.

   - Te aseguro que, aún comprendièndolo todo, la gente te dirá: "De todos modos, ¿no cree que debemos acercarnos más a la naturaleza?" Para mí, esto es tan disparatado como decir que tenemos que acercarnos más al ciclo de carbono.

   - Comprendo -dije-. Por otra parte, a alguna gente le gusta estar al aire libre.

   - Eso está bien... siempre que no me digan que estar sentado en el claro de un bosque es "estar más próximo de la naturaleza" que estar sentado en la butaca de un cine. 

   "A nadie se le ocurriría decir que un pato o un gusano están "cerca de la naturaleza", y es igualmente cierto que nuestros antepasados animistas no estaban "cerca de la naturaleza". ERAN LA NATURALEZA... eran una parte de la comunidad general de la vida. Pertenecían a esa comunidad tan completamente como las hormigas, las ardillas y las ranas le pertenecen tan completamente y, podría añadir, tan irreflexivamente. Lo que quiero decir es que no se felicitaban por pertenecer a ella, lo daban por sentado.

   "Lo mismo se aplica a los pueblos tribales de la estirpe de Abel que aún existen en este planeta. No pertenecen a esta comunidad de vida por una cuestión de principios o porque crean que es justa o noble o "buena para los niños" o "buena para el planeta".

   "Señalo esto para destacar mi posición en contra de la actual tendencia a angelizarlos, pues personalmente creo que no es mejor que demonizarlos como hacían nuestros antepasados. No necesitan ser angelizados. Es verdad que tienen un estilo de vida evolutivamente estable, más saludable para la gente y más saludable para el planeta, pero no se aferran a él porque son nobles. Se aferran a él por el mejor motivo del mundo: porque lo prefieren al nuestro, y prefiririan morir a vivir como nosotros.

   Asentí, para hacerle saber que estaba de acuerdo.

   - Sin duda vivir en la comunidad de la vida les dió algo que nosotros hemos perdido, que es la comprensión total de nuestros orígenes. Los niños de nuestra cultura creen que la vida nos viene de nuestros padres humanos y que la comida no es más que otro producto que fabricamos, como la pintura, el plástico o el vidrio. Los niños de las culturas animistas saben que la vida no nos viene sólo de nuestros padres. Nos viene con igual certeza de todas las cosas vivientes, gracias a las cuales subsistimos. Estas plantas y animales no son productos más de lo que nosotros lo somos, y si vivimos en la Mente de Dios, ellos también lo hacen exactamente del mismo modo. -Meneó la cabeza, obviamente insatisfecho-. Hay cosas que la prosa no puede expresar. Para un animista, Dios no tiene nombres sagrados, por ello mismo se confunde con los árboles, con el sol, con el sonido permanente de las cosas, entonces se se reconcilia con lo sagrado, y su misterio se hace remolino de abejas, inmensidad luminosa del campo, huracán, y todo. De ahí hay que partir. De la misma manera que no necesitamos conocer el nombre del poeta para leer su poema, tampoco necesitamos conocer a Dios para vivirlo, para sentirlo en la materia: Dios se ignora a sí mismo. Éste es el conocimiento del animista. Se niega a sí mismo para que el Hombre pueda conocerse, viviendo espontáneamente, andando con Él a todas horas, paseando con Él, contemplando, a la escucha de los árboles, de los montes, de su lenguaje. Dios es el LUAR de las cosas, el movimiento silencioso de los insectos, la memoria amorosa, prodigiosa, de la evolución.

   "Esta percepción de nuestro parentesco con la Imaginación Creadora y con el resto de la comunidad de la vida es fundamental para la visión animista, aunque es naturalmente muy misteriosa e improbable para la gente de nuestra cultura. Nadie observa con fascinación infantil el paisaje que tenemos a nuestro alrededor. Nadie se pregunta cómo sería ese escenario hace miles de años, cuando todavía no existían aldeas, ni ciudades ni reinos. El mar dice cosas que no comprendemos y los pájaros trazan diseños que no logramos descifrar. Nadie es capaz de imaginar aquel mundo primitivo como si allí estuviera guardada, más que en todos los libros que se han escrito, la verdadera sabiduría del universo. Aquel tiempo olvidado por nuestra civilización era algo mágico, donde los lugares eran siempre hermosos y merecedores de ser contemplados. Cascadas, montañas, bosques, acantilados, llanuras... donde los espíritus de nuestro Padre-Mente y de nuestra Madre-Tierra acostumbraban a jugar, a sonreír y a conversar con los Hombres, y éstos podían oírles decir: "Estáis en un lugar sagrado, y él te está mostrando los pájaros y el viento, y el amor por la vida. Mantener siempre ese puente fronterizo entre lo visible y lo invisible". Pero, como dije, esto es naturalmente muy misterioso e improbable para la gente de nuestra cultura.

   Leo alargó la mano y dibujó una línea con el dedo índice por el rastro del escarabajo.

   - La marca de Leo Salvador -dijo-. Como el escarabajo y el ratón, estuve aquí antaño. Y si otra persona viene a estudiar estas señales, dirá: "Los tres estuvieron aquí, en diferentes momentos, todos en la palma de la mano de Dios...y todavía siguen sostenidos por la mano de Dios aunque ya no estén aquí". Todas las huellas empiezan y terminan en la mano de Dios, y todas las huellas tienen la duración de una vida. Tanto el cazador como el cazado se detienen sobre sus huellas cuando se encuentran, y no hay ningún rastro, por más remoto que sea, que caiga fuera de la mano de Dios. Todos los senderos se unen como una red interminablemente tejida, y el tuyo y el mío no son ni mayores ni menores que los del escarabajo o el ratón. Todos se mantienen unidos.

   "Éstas son las cosas que quiero decirle al mundo. Dios creó la Naturaleza, y proyectó sobre ella su amor para que existiera la vida. TODO es UNO. Hacemos nuestro viaje en compañía de otros, y todos nos necesitamos. El ciervo, el conejo, el bisonte y la codorniz caminan delante de nosotros, y el león, el águila, el lobo, el buitre y la hiena caminan detrás. Todos nuestros senderos se juntan en la mano de Dios y ninguno es más ancho que otro ni goza de un favor especial. El gusano que se arrastra bajo mi pié viaja por la mano de Dios exactamente igual que yo.

   "Recuerda siempre que nuestras huellas son un hilo de la red interminablemente tejida en la mano de Dios. Están unidas a las del ratón de los campos, a las águilas de las montañas, a las del cangrejo en su refugio, a las del lagarto debajo de su roca. La hoja que cae al suelo a miles de kilómetros de distancia toca nuestra vida. La huella de mi pié en el suelo se percibe a través de mil generaciones.

   "El buitre es zorra; la zorra, es saltamontes; el saltamontes, es conejo; el conejo es niño; el niño es hierba... todos juntos somos la vida de este planeta maravilloso, imposibles de distinguir, mezclándonos en el crepitar del fuego, y el fuego es Dios... A cada uno de nosotros nos corresponde en un momento dado arder en ese fuego, para que entreguemos nuestra chispa a otro cuando llegue el momento, de manera que la llama nunca se extinga. Nadie puede negar su chispa al fuego general y vivir para siempre... nadie en absoluto. A todos, a todos sin excepción se nos envía a dar el fuego a otro alguna vez. Yo también he sido enviado. Al lobo, al puma, al buitre, a los escarabajos o a la hierba. He sido enviado y doy las gracias a todos: a la hierba en todas sus formas, al Espíritu en todas sus formas, a los gorriones, a los conejos, a los mosquitos y a las mariposas, a los salmones y a las serpientes de cascabel, por compartir el fuego conmigo esta vez, y estoy devolviendo hasta el último átomo, devuelvo totalmente lo que me ha sido prestado, y lo aprecio.

   "Mi muerte será la vida de otro... te lo juro. Y presta atención, ven a buscarme porque estaré de nuevo en este mar de hierba y me verás mirando a través de los ojos del lobo y volando con el águila y corriendo sobre el rastro dejado por el ciervo.

   "Éstas son nuestras enseñanzas secretas. Ya te dije que las enseñanzas secretas son precisamente las que a los maestros les resulta difícil impartir. ¿Comprendes ahora por qué?

   Le respondí que sí.

   - Los pueblos indígenas han estado tratando de decirnos estas cosas durante siglos, y siguen siendo secretos. Ciertamente nosotros los animistas no las hemos ocultado, al contrario. No somos como los miembros de alto rango de los partidos políticos o de las diferentes sectas religiosas, que susurran secretos en habitaciones cerradas y arrancan promesas de silencio a quienes los oyen.

   "Allí donde la gente se comporte de esa manera, puedes estar seguro de que están ocultando o secretos muy insignificantes o simples realidades, por ejemplo dónde planeaban desembarcar los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial. Los verdaderos secretos pueden guardarse publicándolos en carteles y anuncios. Nuestro Padre-Mente los publicó en el Universo.

   Para entonces ya nos habíamos puesto en pie y estábamos de regreso a nuestros aviones.

   Leo dijo:

   - Cuando empezamos estas lecciones, resumimos así la visión de los caín: El mundo fue hecho para el Hombre y el Hombre fue hecho para conquistarlo y gobernarlo. ¿Te he dado material suficiente para comprender la visión animista o de los abel?

   - Creo que sí -respondí.

   Leo la resumió para mí:

   - El mundo es un lugar sagrado y un proceso sagrado, y nosotros somos parte de él. Esto es lo que comprendieron, y todavía comprenden los pueblos tribales o de la estirpe de Abel, como prefieras llamarles. Donde quiera que vayas, encontrarás gente que da por sentado que el mundo es un lugar sagrado y que pertenecemos a ese lugar sagrado tanto como cualquier otro ser. -Sonriente, paseó la vista por el bosque, como si se despidiera silenciosamente. Luego me incluyó en la sonrisa mientras decía-. Tal vez encontremos una manera de decirlo que haga temblar la tierra...

   Ya a mitad del camino, añadió:

   - He intentado hacerte ver cómo el pasado, el presente y el futuro están entretejidos en el Libro que Dios escribió para nosotros. Realmente podemos leerlo. Nada mágico. Como yo mismo dije, todos estamos involucrados en leer el futuro constantemente. Sólo tenemos que ejercer de adivinos, empezando por comprender que el Universo es de una sola pieza. Esto significa que el vuelo de una cigüeña sobre España tiene que ver con un hombre que se está muriendo en la habitación de un hospital de Caracas... pero hace falta algo más que un poco de imaginación para darse cuenta de ello. Significa que lo que está escondido dentro de un fósil de doscientos millones de años tiene algo que ver contigo y conmigo. Para eso también hace falta algo más que un poco de imaginación. Esta clase de predicciones son la especialidad del adivino, aunque cualquiera puede aprender a hacerlo. El adivino es sólo un rastreador especial, un rastreador de acontecimientos y relaciones.

   "Tú, Padre, estás sólo y nadie hay a tu lado. Tú has creado los cielos y los cielos de los cielos. Tú los preservas y Tú los controlas. Es por tu Amor que el Universo ha sido creado. La Imaginación Creadora se cubre de luz como un ropaje y extiende la vida como un manto. Tú eres la Causa-Centro-Primera de todas las cosas y de todos los seres. Todos somos Uno contigo.

   Leo rió...en mi estado de aturdimiento, me pareció un sonido más dulce que el canto de un pájaro.

   Fuimos a descansar y a no pensar en nada hasta el día siguiente. Por extraño que parezca, disfruté de una noche de sueño apacible. Por la mañana partíamos a un nuevo horizonte, y me intrigaba saber como nos irá.

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