(XV) Estrategias: las estables y las otras
- Ya hemos visto que el Universo es de naturaleza mental. Es el Espíritu o "Entendimiento" del Creador quien dirige, crea y pone orden en la Naturaleza. ¿Cómo lo hace? Por medio de los átomos, que se unen y vuelven a separarse. Estos átomos contienen las claves codificadas para la formación de todas las posibilidades de seres orgánicos que puedan darse en la Naturaleza.
"Todo lo que sea vida y reproducción se trata de división celular. Al dividirse una célula en dos, se producen dos células iguales con exactamente los mismos genes. Por división celular se entiende, por tanto, el que una célula se copia a sí misma. Pero algunas veces ocurren minúsculas mutaciones en este proceso, de modo que la célula copiada no sale exactamente igual a la célula madre. Tales mutaciones pueden carecer totalmente de importancia, pero otras pueden conducir a cambios acentuados de las cualidades del individuo, aportándole aquella cualidad que este individuo necesite para defenderse mejor en la lucha por la existencia.
"Aunque los humanos y los monos antropoides pertenecemos al grupo de especies llamado primates, no necesariamente en algún momento del pasado tuvimos que habernos desarrollado del mismo progenitor. Cada vez que una de las células se divide en dos, surgen las mutaciones que conducen a nuevas especies. Es así como surgieron con los años las diferentes clases y series de especies, incluida la nuestra. Con esto quiero dejar claro que, aunque biológicamente estemos emparentados con el grupo de los primates, no somos primates.
- ¿Quieres decir que la evolución no es algo casual?
- Diría, más bien, que más que casual es causal. Y la causa de las causas es Dios. En el curso de millones de años se han ido formando animales con un sistema nervioso cada vez más complicado y poco a poco también con un cerebro cada vez más grande. Sin embargo, la única especie dotada de inteligencia y voluntad es la especie humana.
- ¿Y eso qué significa exactamente?
- Significa que sólo en nuestro cerebro se encuentra la "chispa" del Creador: el receptáculo del alma. Dicha alma dicta las oportunas órdenes al cuerpo de cada individuo por medio de tres átomos aislados en el "encéfalo". Es como una "nube", y se halla alojada en la misma zona y a idéntica profundidad en el hipotálamo.
- ¿Y qué ocurre con el resto de especies?
- Se mueven por "instintos", impresos en la comunidad de la vida por voluntad del Creador. Un biólogo diría que lo que llamo la Ley de la Vida no es más que un conjunto de estrategias evolucionistas estables...o mejor dicho, el conjunto universal de tales estrategias. ¿Sabes qué es una estrategia evolutivamente estable?
Negué con la cabeza.
- Bien. Vayamos por partes. En el contexto biológico, una estrategia no es más que una política conductista. Por ejemplo, ya mencioné la política conductista seguida por las cabras que amamantan: "Amamanta a tu propia cría y a ninguna otra". Esto es evolutivamente estable para las cabras porque no puede ser mejorado por ninguna estrategia alternativa.
"Ésta es la Ley de la Vida para las cabras, y es la sabiduría de Dios quien decide que las cabras deben comportarse así, aunque los biólogos no estén de acuerdo en que sea Dios quien lo dispone de ese modo. Pero lo que es estable o inestable para una especie no es necesariamente estable o inestable para otras. Por ejemplo, muchos pájaros son criadores sin distinción. Alimentan a cualquier polluelo que aparece en su nido, incluyendo a los polluelos de otras especies.
"A este conjunto de estrategias evolutivamente estables para todas las especies ( incluída la humana ), podemos llamarlo la Ley de la Competencia Limitada, que puede expresarse de la siguiente manera: "Puedes competir hasta el límite de tus capacidades, pero no puedes perseguir a tus competidores ni destruir su alimento ni negarles el acceso a él". En la mal llamada comunidad "natural" (que se refiere a la comunidad no humana), encontrarás a competidores que se matan entre sí cuando se presenta la oportunidad, pero no los encontrarás creando oportunidades para matarse. No los encontrarás cazándose unos a otros tal como cazan a sus presas. Hacerlo no sería evolutivamente estable. Las hienas carecen de energía suficiente para cazar leones: las calorías que obtendrían tras eliminar a estos competidores no compensarían las calorías gastadas en eliminarlos, y demasiadas hienas morirían en el intento. Del mismo modo, en la comunidad "natural", no encontrarás competidores que destruyan el alimento de sus rivales: el beneficio no es tan grande como para que valga la pena.
- Cuál sería el motivo para destruir el alimento de tus competidores? -pregunté.
- Si destruyes el alimento de tus competidores, los destruyes a ellos, José Manuel. Supón, por ejemplo, que eres un ave de una especie que prefiere los alimentos A, B, C, D, E y F. Otra especie de ave prefiere los alimentos D, E, F, G, H e I. Eso significa que compites con ellos por los alimentos D, E y F. Al destruir los alimentos G, H e I (que no te interesan), puedes asestarles un golpe importante.
- Pero entonces, ¿no competirán más duramente por los alimentos D, E y F?
- Claro. Por eso es por lo que necesitas la tercera estrategia. Quieres negarles el ACCESO a los alimentos D, E y F. De esta manera, tus competidores no tendrán la menor oportunidad. Les estarías negando el acceso a la mitad de los alimentos que les gustan y destruyendo la otra mitad.
- Pero como tú dices, eso no ocurre.
- Ha ocurrido una vez en la comunidad no humana: con los dinosaurios, que siguieron una estrategia evolutivamente inestable que les llevó a la extinción. Y ha vuelto a ocurrir una segunda vez, esta vez en una cultura humana...la nuestra. De eso se trata nuestra revolución agrícola. De eso exactamente trata la agricultura totalitaria. Perseguimos a nuestros competidores, destruimos sus alimentos y les negamos el acceso a la comida. Eso es lo que la hace totalitaria.
Mi cabeza giró vertiginosamente al oír aquello. Tardé un rato en darme cuenta de por qué giraba. Por fin dije:
- A ver, el tema que nos ocupa es el de las estrategias evolutivamente estables, ¿no?
- Así es, José Manuel.
- Y hay tres estrategias que, según dices, son evolutivamente inestables: perseguir a tus competidores, destruir sus alimentos y negarles el acceso a los alimentos, ¿es correcto?
- Si. Es correcto.
- Pero ahora me estás diciendo que toda nuestra civilización está basada en estas estrategias INESTABLES desde el punto de vista evolutivo.
- De nuevo, así es.
- Entonces, si estas estrategias son evolutivamente inestables, ¿cómo nos las arreglamos para seguirlas?
- Al seguir una estrategia evolutivamente inestable, no te elimina INSTANTÁNEAMENTE José Manuel, te elimina con el tiempo...
Hubo un breve silencio. Luego, pregunté:
- Pero, ¿cómo nos está eliminando a NOSOTROS?
Leo inclinó la cabeza como para preguntar por qué era tan torpe de repente.
- José Manuel, ¿no has leído las enseñanzas públicas que escribí para tí?
- Si, un par de veces -respondí.
- Pues en ellas he explicado la conexión entre la agricultura totalitaria y la superpoblación. Y, porque puesto que miles de millones de personas seguimos una estrategia evolutivamente inestable, estamos atacando fundamentalmente los mismísimos sistemas ecológicos que nos mantienen con vida. Al igual que la cabra que se niega a amamantar a su cría, estamos en el proceso de eliminarnos a nosotros mismos. Piensa en la línea temporal que yo dibujo en la parábola de la Cocción de la Rana. Durante los primeros seis mil años, el impacto de nuestra estrategia evolutivamente inestable fue mínimo y estuvo limitado a Oriente Próximo. En los dos mil años siguientes, la estrategia se extendió a Europa Oriental y al Lejano Oriente.
"En los mil quinientos años siguientes, la estrategia se extendió por todo el Viejo Mundo. En los trescientos años siguientes abarcó todo el planeta. Al finalizar los doscientos años siguientes...es decir, ahora, es tanta la gente que sigue la estrategia que el impacto se está volviendo catastrófico. Actualmente estamos a un par de generaciones para conseguir que esta estrategia inestable se extinga... o... "Ahora que el Hombre es como Yo, conocedor del Bien y del Mal, solo le hace falta echar mano del Árbol de la Vida, comer su fruto y vivir para siempre.." Pero eso, evidentemente, depende de nosotros, José Manuel. Única y exclusivamente de nosotros.
Hice un esfuerzo para ponerme en pie y me fui a pasear solo.
Cuando volví, diez minutos después, conté a Leo por qué había tenido que alejarme para pensar. Había leído el contenido de las Enseñanzas Públicas un par de veces, y había creído que comprendía su mensaje, pero no había sido así. A pesar de todo lo que él había dicho y escrito, yo estaba seguro de que me estaba demostrando que nuestra explosión demográfica es un problema SOCIAL, digamos, como la delincuencia o el racismo. No le oí decir que nuestra explosión demográfica fuera un problema BIOLÓGICO, que si seguimos esta política que sería fatal para CUALQUIER especie, sería fatal para nosotros exactamente del mismo modo. No podemos hacer que sea de otra manera. No podemos decir: "Bueno, sí, nuestra civilización está construida sobre una estrategia evolutivamente inestable, pero de todos modos podemos hacer que funcione porque somos seres humanos". El planeta no hará una excepción por nosotros. Y naturalmente, lo que los maestros religiosos enseñan es que Dios hará una excepción por nosotros. Dios nos permitirá portarnos de una manera que sería fatal para cualquier otra especie, porque de algún modo "lo arreglará" para que podamos vivir de una manera que es AUTOELIMINATORIA en un sentido muy real. Es como esperar que Dios haga que nuestros aviones vuelen aunque sean aerodinámicamente incapaces de volar. Y eso, naturalmente, no va a ocurrir.
- Es probable que esto suene muy ingenuo -dije-, pero ¿por qué es éste un secreto tan grande? ¿Por qué es algo que jamás había oído antes? ¿Por qué no se enseña en las escuelas?
- No es un secreto de ningún modo, José Manuel. Dios se lo advirtió a los caín cuando se produjo en ellos el cambio de mentalidad: "Por haber hecho caso a tu nueva visión y haber comido del Árbol prohibido, comerás con fatiga los frutos de la tierra todos los días de tu vida. Ella te dará espinas y cardos. Con el sudor de tu frente comerás el pan, hasta que rectifiques y vuelvas a cambiar de mentalidad..." Y se lo volvió a advertir cuando los caín presentaron una ofrenda al Señor de los frutos de su nueva visión: "¿Por qué te enfureces por haberme fijado en las tribus de abel y su ofrenda más que en tí y en la tuya? Si obraras bien, llevarías bien alta la cabeza; pero si obras mal, el error acecha a tu puerta y te acosa, aunque tú, de momento, puedes dominarlo".
"Las piezas del rompecabezas están esparcidas en muchas disciplinas que apenas se comunican entre sí: la arqueología, la historia, la teología, la antropología, la biología, la ecología, la sociología... ¿Y quién exactamente iba a enseñarlo en las escuelas?
- Todos deberían enseñarlo -respondí-. Deberían enseñar esto antes que cualquier otra cosa. La lectura, la escritura, la aritmética y todo lo demás pueden esperar.
- Bueno, es obvio que estoy de acuerdo contigo, José Manuel: si el mundo se salva, lo salvará la gente que tenga una nueva visión y ningún programa. Esto se debe a que la visión se difunde sola y no necesita programas. En la última medía hora tus ojos han empezado a abrirse a esa nueva visión. Pero hasta ahora sólo captas el lado desolado de la visión... el lado de la sombra.
Tuve que coincidir con Leo en aquel punto.
- De manera que volvemos de nuevo, como debemos hacer continuamente, a estas dos visiones: la visión evolutivamente estable de los abel y la visión evolutivamente inestable de los caín. Hace pocos minutos supiste articular muy bien la visión de los caín, la visión que ha propulsado nuestra civilización en sus diez mil años de triunfo y catástrofe. Tal como lo ven los caín, el mundo fue creado para el Hombre, y el Hombre fue creado para conquistarlo y gobernarlo. La pregunta siguiente es: ¿de dónde surgió esta visión?
- Me temo que no entiendo bien el significado de la pregunta -le dije.
- Está bien. Te diré de dónde vino la visión, y tú puedes decirme si mi explicación es admisible y convincente, o no. La visión de los caín vino de la experiencia del mundo de los caín...por el modo en que los hombres y las mujeres de nuestra cultura empezaron a organizar su vida, que fue, después de todo, conquistando y gobernando el mundo. La práctica de la agricultura totalitaria durante miles de años les dió la idea de que el mundo había sido hecho para el Hombre, y de que el Hombre había sido hecho para conquistarlo y gobernarlo. El mismísimo libro del Génesis avala esta visión. ¿Tiene sentido?
- Sí, estoy de acuerdo: "Siempre hemos vivido como si el mundo hubiese sido creado para nosotros, de manera que tiene que haber sido creado para nosotros".
- Lo que importa destacar es que la visión surgió del estilo de vida, que el estilo de vida no surgió de la visión. ¿Está claro?
- Bueno...casi claro.
- Lo que quiero decir es que lo que pasó no fue que un día, hace diez mil años, los antepasados mesoliticos de Irak se reunieron y dijeron: "Mirad, hemos inspeccionado el mundo y hemos llegado a la conclusión de que fue hecho para que los seres humanos lo conquisten y lo gobiernen. Por lo tanto, deberíamos mover el culo y empezar a conquistarlo y gobernarlo". Más bien, lo que ocurrió, después de miles de años de vivir como conquistadores y soberanos, la gente de nuestra cultura empezó a concebir gradualmente la curiosa idea de que el mundo realmente había sido creado para que lo conquistáramos y lo gobernáramos. Empezó a imaginarse que estaba cumpliendo el mismísimo destino humano.
- Comprendo. La visión de los caín surgió de su estilo de vida, y no a la inversa.
- Ahora bien, ¿de dónde crees que surgió la visión de las tribus de los abel?
- Supongo que surgió de su estilo de vida.
- Y estás en lo cierto, José Manuel. ¿Y qué sabes de ese estilo de vida?
- Para ser sincero, nada en absoluto, Leo.
- Este es nuestro problema actualmente. Te he pedido que me ayudes a propagar mi mensaje. Y tengo antes que revelarte la visión que surgió de un estilo de vida del que no sabes nada.
- Parece difícil -dije.
- Lo es, José Manuel. Puedes creerlo. Pero no tengo que enseñarte todo lo que hay que saber acerca de este estilo de vida. Para articular la visión de los caín, lo único que realmente tuviste que entender fue como viven los caín. Los caín viven corportándose como si el mundo les perteneciera...y la visión de los caín apoya ese comportamiento. El estilo de vida de los caín es mucho más que esto, pero esto fue todo lo que necesitaste para comprender esa visión.
Asentí.
- Puedo ser, y seré, igualmente selectivo cuando me refiera a la visión animista de los abel.
Tras decir esto, Leo se calló.
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