Parábolas: El sembrador

   En una ocasión se reunió mucha gente venida de todas las ciudades, y Leo les dijo esta parábola.


   -Salió el sembrador a sembrar su semilla. Mientras iba sembrando, parte de la semilla cayó al borde del camino, fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso y nada más brotar, se secó, porque no tenía humedad. Otra cayó entre cardos y, al crecer junto a los cardos, éstos la sofocaron. Otra parte cayó en tierra buena, brotó y dió como fruto el ciento por uno.


   Y concluyó:


   -Quien tenga oídos para oír que oiga.


   Le pregunté qué significaba esa parábola. Él me dijo:


   -A ti te he enseñado los secretos del mundo; a los demás todo les resulta enigmático, de manera que miran el mundo pero no ven, y oyen el lenguaje del mundo pero no lo entienden. La parábola significa lo siguiente: la semilla es el mensaje. La semilla que cayó al borde del camino se refiere a los que oyen el mensaje, pero luego viene la Gran Mentira y se lo arrebata de sus corazones. La semilla que cayó en terreno pedregoso se refiere a los que al oír el mensaje lo aceptan con alegría, pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de ponerlo a prueba se echan atrás. La semilla que cayó entre cardos se refiere a los que escuchan el mensaje, pero luego se ven atrapados por los miedos, las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a la madurez espiritual. La semilla que cayó en tierra buena se refiere a los que, después de escuchar el mensaje con mente razonable y con corazón noble y generoso, lo retienen y dan fruto por su constancia.


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