Parábolas: Ceguera espiritual

   El Maestro declaró:


   -Yo he venido a esta civilización para un juicio; para dar la vista a los ciegos de espíritu y para privar de ella a quienes creen ver.


   Al oír esto, algunos hipócritas le preguntaron:


   -¿Acaso también nosotros estamos ciegos de espíritu?


   Leo respondió:


   -Si estuviéseis ciegos de Dios, no seríais culpables; pero como decís que veis, la culpa permanece.


   Y añadió:


   -Todos los profetas y mesías que vinieron antes que yo eran ladrones y salteadores, porque eran hijos de la Gran Mentira. Por eso, los descendientes de Caín no les hicieron caso. Yo soy el buen pastor. Yo soy la puerta. Y todo el que entre en el redil por esta puerta estará a salvo, y sus esfuerzos por buscar el sustento no serán en vano. El ladrón va al rebaño únicamente a robar, matar y destruir. Yo he venido para dar vida a esta civilización y para que su gente la viva en plenitud.


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