5.5 Y empezamos a pensar que alguien tenía que salvarnos
Y sufrieron.
No es difícil imaginar qué hizo que la gente se aferrara a la vida tribal...y lo que la hace aferrarse a ella dondequiera que todavía se encuentre hoy. Los pueblos tribales también tienen su propia cuota de sufrimiento, pero en la vida tribal nadie sufre a menos que TODOS sufran. No hay ninguna clase o grupo de gente de los que se esperan que sufran...y ninguna clase o grupo de gente que esté exenta de sufrimiento. Si crees que esto suena demasiado bien para ser cierto, compruébalo. En la vida tribal no hay gobernantes de los que hablar; los mayores o los jefes, siempre a tiempo parcial, ejercen influencia más que poder. No hay nada equivalente a una clase gobernante, o una clase rica o previlegiada.
No hay nada que equivalga a una clase trabajadora, o a una clase pobre o sin privilegios. En la sociedad tribal no existe el delito, el terrorismo, el suicidio, el paro, la inmigración, la depresión, etc. Si todo esto parece ideal, bueno, ¿por qué no podría ser así después de tres millones de años de formación evolutiva? A ti no te sorprende que la Madre Naturaleza haya organizado a los gansos de una manera que funciona bien para los gansos. No te sorprende que la Madre Naturaleza haya organizado a los elefantes de una manera que funciona bien para los elefantes. No te sorprende que la Madre Naturaleza haya organizado a los delfines de una manera que funciona bien para los delfines. ¿Por qué debería sorprenderte que la Madre Naturaleza organizara a los seres humanos de una manera que funcionara bien para los seres humanos?
Y a la inversa, ¿por qué debería sorprenderte que los fundadores de nuestra cultura, después de borrar un estilo de vida probado durante un periodo de tres millones de años, fueran incapaces de poner en práctica inmediatamente un sustituto que fuera igualmente bueno? Sin duda era un trabajo formidable. Llevamos en ello diez mil años, y ¿dónde estamos?
Lo primero en desaparecer fue la propia esencia que hacía de la vida tribal un éxito: su igualitarismo social, económico y político. En cuanto empezó nuestra revolución, empezó el proceso de división entre gobernantes y gobernados, ricos y pobres, poderosos y desposeídos, amos y esclavos. La clase sufriente había llegado y esa clase era (como lo sería siempre) la masa. No voy a repetir una historia que ya conoces. Sólo unos miles de años separan el comienzo de nuestra cultura en las toscas aldeas agrícolas de la era de los reyes-dioses, cuando las clases reales vivían en un esplendor sobrecogedor y todos los demás (las masas sufrientes) vivían como ganado. Algunas incluso, peor.
Por fin hemos llegado a la era histórica. La Gran Mentira estaba completa. La vida tribal había desaparecido desde hacía miles de años. Nadie, en todo el mundo civilizado, Oriente u Occidente, recordaba la época en que la gente totalmente normal, la gente que en aquel momento constituía la masa de humillados y ofendidos, vivía bien, y la sociedad humana no estaba dividida entre aquellos que se espera que sufran y aquellos que están exentos de sufrimiento.
Todos pensaban que había sido así desde el principio. Todos pensaban que ésa era la naturaleza del mundo...y la naturaleza del hombre. Empezaron a pensar que el mundo es un lugar malvado. Empezaron a pensar que la existencia misma es malvada. Empezaron a pensar (¡y quién puede culparlos!) que había algo fundamentalmente malo en los seres humanos. Empezaron a pensar que la humanidad estaba condenada, que estaba maldita.
Empezaron a pensar que alguien tenía que SALVARLOS.
Es importante que comprendas que ninguna de estas ideas surgió de la vida tribal...y que resulta inimaginable que surgieran de la vida tribal. Éstas son ideas que uno espera encontrar entre gente que lleva una vida angustiada, una vida vacía. Es posible hacer que la gente viva como ganado, pero es imposible hacerle creer que vive bien. Se la puede despojar de todo poder, desposeerla, pero no se la puede privar de sus sueños. Las masas que sufren sabían que sufrían, sabían que había algo que iba desesperadamente mal, sabían que necesitaban algo. Y lo que necesitaban era la salvación.
El origen y la causa del sufrimiento humano, y la manera de terminar con él, se convirtieron en la principal preocupación intelectual y espiritual de nuestra cultura, que empezó hace unos cuatro mil años. Los tres milenios siguientes verían la evolución de todas aquellas religiones que estaban destinadas a convertirse en las religiones más importantes de nuestra cultura (el hinduismo, el budismo, el judaísmo y el islamismo) y cada una tenía su propia teoría acerca del origen y la causa del sufrimiento humano y su propio enfoque para terminar con él, trascenderlo o tolerarlo. Pero todas coincidían en una visión central y única: la salvación, ya sea la liberación del círculo interminable de la muerte y la resurrección o la bendita unión con Dios en el cielo, es la meta más elevada de la vida humana, mucho más allá de cualquier otra, ya sea la riqueza, la felicidad, el honor o la fama...y cada uno de nosotros está completamente en el universo con ella. No hay ningún mercado en el que el nirvana o el mérito o la gloria o el perdón de los pecados se puedan comprar. No hay padre, cónyuge o amigo que pueda obtener la salvación para tí por ningún medio. Y como nada puede compararse ni remotamente con su valor, la salvación es lo único en el mundo acerca de lo que uno puede ser totalmente egoísta y estar intachablemente libre de culpa. Tu salvación no necesita ocupar un segundo puesto después de nada. La amistad, la lealtad, la gratitud, el honor, el rey, la patria, la familia, ocupan un lugar secundario. En todo un universo de posibilidades, ni una sola de ellas tiene prioridad sobre tu salvación, y cualquiera que te pida que antepongas algo a ella está pidiendo demasiado, se trate de lo que se trate, y puedes rechazarlo sin la menor vacilación, reserva o disculpa...
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