5. La Gran Verdad

   Hay una droga alucinógena, conocida como "polvo de ángel" o fenociclidina, que tiene el efecto de hacer que la gente no reconozca sus limitaciones físicas y su vulnerabilidad. Bajo su influencia, la gente acomete empresas que están más allá de los límites para los que ha sido creado el cuerpo humano, de tal manera que sin la menor preocupación se rompen los huesos y se desgarran la carne y los ligamentos imaginándose que son indestructibles, y se dan cuenta del daño que se han hecho cuándo el efecto de la droga desaparece.


   Nuestra civilización tiene su propia forma de polvo de ángel, que nos impide ver nuestras limitaciones biológicas y nuestra vulnerabilidad. Bajo su influencia, nos hemos lanzado de forma maníaca a acometer hazañas que están más allá de las limitaciones no sólo de nuestra especie, sino de las de cualquier otra especie de la Tierra, de manera que, sin darnos cuenta, nos hemos roto huesos, arrancado la carne y desgarrado los ligamentos, creyendo que éramos indestructibles. Sólo ahora, como sucede con el adicto cuando el efecto de la droga empieza a desaparecer, estamos empezando a contar las heridas que nos hemos infligido durante nuestro desmán enloquecido. Pero incluso mientras hacemos este recuento, seguimos tomando la droga, porque todavía no la hemos identificado como el origen de nuestra manía.


   La droga de la que estoy hablando es la Gran Mentira. Así como la fenociclidina ciega a quienes lo usan ante el hecho de que son de carne y hueso, la Gran Mentira nos ciega ante el hecho de que lo que no resulta para ninguna especie tampoco resultará para nosotros. Así como la fenociclidina tienta a la gente a hacer cosas que serían mortalmente peligrosas para cualquier ser humano, la Gran Mentira nos tienta a hacer cosas que serían mortalmente peligrosas para cualquier especie.


   Hay mucha gente que cree que es demasiado tarde para que la humanidad se salve. Oigo hablar de ello a diario, y me causan simpatía. Su desesperanza es comprensible, porque confunden los efectos de la droga con la propia naturaleza humana. Estamos a tiempo de evitar un desastre, sólo tenemos que dejar de tomar la droga y dejar de dársela a nuestros hijos. Estamos a tiempo de cambiar nuestra mentalidad e iniciar la Gran Verdad...


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