4.6 Objeciones

   Siempre me han sorprendido lo estimulantes que son estas ideas para quienes las escuchan. Las personas se sienten amenazadas por ellas. Se enfadan. Piensan que estoy atacando los cimientos de su vida. Creen que estoy cuestionando la bendición más grande de la vida civilizada. De algún modo piensan que estoy cuestionando el carácter sagrado de la vida misma.


   Quiero ocuparme de algunas de las objeciones que la gente formula ante estas ideas. No lo hago para desalentarlos a que expresen sus propias objeciones, sino porque puedo expresarme a mí mismo estas objeciones con toda la dureza que se me antoje sin poner nervioso a nadie.


   Me ocuparé primero de la objeción más general, que es que los seres humanos no somos ratones. Esto es cierto, especialmente a nivel individual. Cada uno de nosotros, como individuo, es capaz de tomar decisiones en el caso de la reproducción, cosa que los ratones no pueden hacer en absoluto. No obstante, y éste es el punto que plantea la ecología y que yo he planteado aquí, nuestro comportamiento como población biológica no se diferencia del comportamiento de cualquier otra población biológica. En defensa de esta afirmación, ofrezco la prueba de diez mil años de obediencia a esta ley fundamental de la ecología: el aumento en la disponibilidad de comida para una especie significa crecimiento para dicha especie.


   He oído argumentar que no tiene por qué ser así. Se ha dicho que es posible que aumentemos la cantidad de comida y que reduzcamos simultáneamente nuestra población. Es básicamente la posición adoptada por los defensores del control de la  natalidad. Es básicamente la posición adoptada por organizaciones bien intencionadas que se ocupan de mejorar las técnicas agrícolas de los indígenas en los países del Tercer Mundo. Quieren dar a los pueblos tecnológicamente subdesarrollados los medios para aumentar su población con una mano y con la otra ayudas para el control de la natalidad... aunque sabemos muy bien que esas técnicas para el control de la natalidad !no nos dan resultado ni siquiera a nosotros mismos! Están seguros de que podemos seguir aumentando la producción de alimentos mientras ponemos fin al crecimiento demográfico por medio del control de la natalidad. Esto representa una negación de la B del ABC de la ecología.


   La historia, y no sólo cuarenta años de historia sino diez mil, no brinda el más mínimo apoyo a la idea de que podemos aumentar la producción de alimentos y simultáneamente disminuir el crecimiento demográfico. Al contrario, la historia confirma de manera clamorosa lo que nos enseña la ecología: si hacemos que haya más comida disponible, habrá más gente para consumirla.


   Evidentemente, el tema es distinto a nivel individual. El viejo Hernández, en su granja, puede aumentar la producción de alimentos y contener al mismo tiempo el crecimiento de su familia hasta el punto cero, pero es obvio que la historia no acaba ahí. Qué hará con el aumento de producción que consiguió en la granja? Lo rociará con gasolina y lo quemará? De ser así, en realidad no ha producido ningún aumento. Lo venderá? Presumiblemente, eso es lo que hará con él, y si en efecto lo vende, el aumento entrará a formar parte del aumento agrícola anual que ayudará a mantener nuestro crecimiento demográfico mundial.


   Con frecuencia oigo decir incluso que si dejáramos de aumentar la producción de alimentos, nuestra población seguiría creciendo. Esto representa una negación tanto de la A como de la B del ABC de la ecología. La A del ABC de la ecología es ésta: somos alimento. Somos alimento porque somos lo que comemos...y lo que comemos es alimento. Por decirlo con claridad, todos y cada uno de nosotros estamos hechos a partir del alimento.


   Cuando oigo a gente decir que nuestra población seguirá creciendo en más millones aunque dejemos la producción de alimentos, me veo obligado a preguntar de qué van a estar hechos esos millones adicionales de personas, puesto que no se está produciendo nada de comida adicional para ellas. No tengo más remedio que decir: " Por favor, tráigame a alguna de esas personas, porque si no están hechas de alimento, quiero saber de qué están hechas. Estarán hechas de rayos de luna, de polvo de arcoiris, de luz de estrellas, de aliento de los ángeles, o de qué?


   Casi invariablemente alguien pregunta si no me doy cuenta de que el crecimiento demográfico es mucho más lento en el norte, rico en alimentos, que en el sur, que es pobre en ellos. Parece que este hecho aporta una prueba de que las sociedades humanas no están sometidas a las leyes de la ecología, que predicen que, (se supone) a mayor cantidad de alimentos, más rápido crecimiento. Pero esto no es lo que predice la ecología. Permíteme repetirlo: la ecología no predice que la población de una región rica en alimentos crecerá con mayor rapidez que la población de una región pobre en alimentos. Lo que la ecología predice es: cuando se pone a disposición de la gente más comida, la población aumenta. En el norte, cada año hay más disponibilidad de alimentos, y cada año aumenta la población. En el sur hay más comida disponible todos los años, y todos los años aumenta la población.


   Entonces me aseguran con gran énfasis que en el sur no hay más alimentos disponibles cada año. La población crece como un reguero de pólvora, pero este crecimiento no se apoya en ningún aumento en la cantidad de alimentos. Lo único que puedo decir acerca de eso es que, si lo que ustedes dicen es verdad, estamos claramente en presencia de un milagro. Esta gente no está hecha de alimento, porque, según ustedes, no tienen comida a su disposición. Debe estar hecha de aire o de polvo. Pero si resulta, y tengo la fuerte sospecha de que así será, que esta gente no está hecha de aire o de polvo, sino de carne y hueso corrientes, entonces lo que tendré que decir es: qué creen que es esta materia? [ Me cojo la piel del brazo ] Creen que pueden crear esta carne y esta sangre de la nada? No, la existencia de la carne y de la sangre es la prueba de que esta gente está hecha de alimento. Y si hay más gente en el mundo este año, ésa es la prueba de que hay más comida en el mundo este año.


   Y tengo que hablar de los millones de personas que se están muriendo de hambre. No tenemos que seguir aumentando la producción de alimentos para dar de comer a los millones de personas que se mueren de inanición? Aquí hay dos cosas que entender. La primera es que el exceso de alimento que producimos todos los años no dará de comer a los millones de personas que se mueren de hambre. No alimentó a los millones de hambrientos del 2017, no alimentó a los millones de hambrientos del 2016, no alimentó a los millones de hambrientos del 2015, no alimentó a los millones de hambrientos del 2014, no alimentó a los millones de hambrientos del 2013...y no alimentará a los millones de hambrientos del 2018. Dónde fue a parar? Alimentó a nuestra explosión demográfica.


   Ésta es la primera cuestión. La segunda es que todos los que están involucrados en el problema del hambre mundial saben que el problema no es la escasez de comida. Producir más alimentos no resuelve el problema, porque no es el problema. Producir más comida sólo produce más individuos.


   Se me dirá entonces: "No te das cuenta de que nuestra base agrícola ya está siendo destruida? Estamos eliminando millones de toneladas de sustrato vegetal todos los años. Ni siquiera el mar está produciendo tanto alimento como antes. No obstante, la explosión demográfica continúa".


   El argumento de la objeción está contenido en esa última afirmación: nuestra capacidad para la producción de alimentos está disminuyendo y, a pesar de esta disminución, la explosión demográfica continúa. Esta contradicción (disminución de la capacidad de producción de alimentos y, a la vez, explosión demográfica), se ofrece como prueba de que no hay relación entre la comida y el crecimiento. Una vez más, me temo que debo insistir en que esto es un pensamiento mágico. Nuestra explosión demográfica puede continuar sin alimentos tanto como un incendio puede seguir sin combustible. Que nuestra población siga creciendo año tras año es la prueba de que estamos produciendo más alimentos año tras año. Hasta que empiece a aparecer gente que esté hecha de sombras o de limaduras de metal o de grava... cuando eso ocurra, tendré que aceptar este argumento.


   Cuando todo lo demás fracase, se objetará que los pueblos del mundo no van a tolerar una limitación de los alimentos. Puede ser, pero ese ya es otro asunto, y no tiene que ver con los hechos que he expuesto aquí.


   Nunca, sin embargo, me ha preguntado nadie qué tengo en concreto en contra del control de natalidad, pero contestaré a la pregunta de todos modos. No tengo nada en contra del control de natalidad como tal. Sólo representa una estrategia muy pobre para resolver el problema. La regla para enfrentarse a una crisis es: no hagas que tu objetivo sea controlar los efectos, haz que tu objetivo sea controlar las causas. Si se controlan las causas, entonces no hay que controlar los efectos. Ésta es la razón por la cual tenemos que pasar por el sistema de seguridad del aeropuerto antes de subir a un avión. No quieren controlar los efectos. Quieren controlar las causas. El control de natalidad es una estrategia que apunta a los efectos. El control de la producción de alimentos es una estrategia que apunta a las causas...


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