4.5 Tres demostraciones

   Voy a dedicar unas líneas a resumir una serie de demostraciones que aclararán los problemas que he planteado.


   Ésta es la demostración número uno. Introducimos dos ratones jóvenes y sanos en una jaula bonita y espaciosa. La jaula tiene un comedero incorporado que nos permite poner a disposición de los ratones todo el alimento que queramos. Después de instalar a los dos ratones, metemos dos kilos de comida. Evidentemente, es mucho más de lo que necesitan dos ratones, pero no causará ningún daño y pronto comprenderás por qué razón lo hacemos. Al día siguiente, quitamos el comedero, descartamos lo que los ratones no se han comido y lo reemplazamos por otros dos kilos de comida. Hacemos lo mismo todos los días. Pronto los dos ratones se convierten en cuatro, los cuatro se convierten en ocho, los ocho se convierten en dieciséis, los dieciséis se convierten en treinta y dos. Este crecimiento demográfico confirma que los ratones tienen comida abundante. Seguimos poniendo dos kilos de comida todos los días y, a medida que pasa el tiempo, cada vez comen más. Eso no es ninguna sorpresa, porque cada vez hay más ratones para consumir la comida. Finalmente, llega el día en que se lo comen todo. No importa. Seguimos poniendo dos kilos de comida todos los días, y todos los días se comen los dos kilos. Adivina ahora qué pasa con esa población, que ha estado creciendo tan activamente desde el primer día del experimento. Deja de crecer. Se estabiliza. Una vez más, no es ninguna sorpresa. Mientras seguimos poniendo dos kilos de comida diarios, contamos cada día los ratones durante un año y vemos que la población fluctúa entre los doscientos ochenta y los trescientos ratones, con un promedio de trescientos. Dos kilos de comida por día mantendrán a unos trescientos ratones. Ésa es la demostración número uno.


   La demostración número dos comienza de manera muy parecida. La jaula. Dos ratones. Sin embargo, esta vez seguimos un procedimiento distinto. En lugar de poner todos los días la misma cantidad de comida, empezamos con una cantidad y la aumentamos diariamente. Por más que el par de ratones coma el primer día, ponemos el cincuenta por ciento más el segundo día. Coman lo que coman el segundo día, ponemos el cincuenta por ciento más de comida el tercer día. Muy pronto vemos que hay cuatro ratones. No importa, seguimos con nuestro procedimiento. Sea cual sea la cantidad que coman en un día, ponemos el cincuenta por ciento más al día siguiente.


   Antes de que pase mucho tiempo hay ocho ratones, dieciséis ratones, treinta y dos ratones. No importa. Sea cual sea la cantidad de alimento que coman en un día, ponemos el cincuenta por ciento más al día siguiente. Sesenta y cuatro ratones, ciento veintiocho, doscientos cincuenta, quinientos, mil. Sea cual sea la cantidad de alimento que los ratones comen en un día, ponemos el cincuenta por ciento más al siguiente, ampliamos la capacidad de la jaula ensanchando las paredes todo lo que sea necesario para evitar el hacinamiento extresante. Dos mil, cuatro mil, ocho mil, dieciséis mil, treinta y dos mil, sesenta y cuatro mil. En este punto, alguien entra y grita:


   - ! Basta ! ! Basta ! !Esto es una explosión demográfica!


   Caramba, creo tiene razón. Qué vamos a hacer?


   Tengo una sugerencia. Empecemos por responder a esta pregunta: cuánto comieron los sesenta y cuatro mil ratones ayer? Respuesta: quinientos kilos de comida. Bien. Normalmente, pondríamos setecientos cincuenta kilos de comida en la jaula hoy, pero abandonemos ese procedimiento. Nuestro nuevo procedimiento estará basado en la siguiente teoría: ayer quinientos kilos les bastaba, así pues, por qué no habrían de bastarles quinientos kilos hoy?


   De manera que hoy ponemos sólo quinientos kilos de comida en la jaula, igual que ayer.


   Ahora observa con atención. No se producen tumultos a causa de la comida. Por qué habrían de producirse? Los ratones tienen hoy tanto de comer como tenían ayer.


   Ahora vuelve a observar con atención. No hay ratones muriéndose de hambre. Por qué habría de haberlos?


   Ahora es el día siguiente y volvemos a poner sólo quinientos kilos de comida en la jaula.


   Una vez más, observa con atención. Todavía no hay tumultos por la comida. Todavía no hay ratones muriéndose de hambre.


   Lo repetimos al tercer día. Una vez más, no hay tumultos por la comida ni ratones muriéndose de hambre.


   Pero, acaso no nacen más ratones? Claro que sí...y los ratones viejos se mueren...


   Cuarto día, quinto día, sexto día. Estoy esperando a que se produzcan revueltas por la comida, pero no se producen. Estoy esperando el hambre, pero no hay hambre.


   Hay sesenta y cuatro mil ratones, y quinientos kilos de comida alimentan a sesenta y cuatro mil ratones. Por qué habría de haber revueltas? Por qué tendría que haber hambre?


   Ah, y casi se me olvidó de mencionarlo... la explosión demográfica se detuvo de la noche a la mañana. Qué otra cosa podría producir ese efecto? La explosión demográfica tiene que estar apoyada por el aumento en la disponibilidad de alimento. Siempre. Sin excepción. Por los siglos de los siglos. Menos comida: disminución. Más comida: crecimiento. La misma cantidad de comida: estabilidad. Eso es lo que tenemos aquí: estabilidad.


   Demostración número tres. Esta demostración es idéntica a la número dos hasta el final. Sesenta y cuatro mil ratones, quinientos kilos de comida, estabilidad. Luego el jefe del departamento aparece y dice:


   - Quién necesita sesenta y cuatro mil ratones? Estos ratones nos están desalojando de nuestra casa. De todos modos, qué tienen de especial sesenta y cuatro mil ratones? Por qué no ocho mil? Por qué no cuatro mil?


   Dios mío, que desastre. ! Pronto ! !Consultemos las páginas amarillas, veamos si se fabrican preservativos para ratones! Cómo? Qué no hay preservativos ratoniles?


Bueno, !busquemos en Planificación Familiar! Cómo? Qué no hay Planificación Familiar para los roedores?


   No, todos sabemos que ésta no sería la reacción. Lo sabemos porque comprendemos la B del ABC de la ecología. No necesitamos controlar la natalidad. Lo único que necesitamos es controlar la comida.


   Alguien sugiere esto: ayer, quinientos kilos de comida fueron a parar a la jaula. Hoy reduciremos esa cantidad en un cuarto de kilo. Y eso es lo que hacen. Cuatrocientos noventa y nueve kilos y tres cuartos de comida van a parar a la jaula. Hay tensión en el laboratorio mientras todos esperan las revueltas por la comida y el hambre... pero naturalmente no hay revueltas por la comida ni hay hambre. Entre sesenta y cuatro mil ratones, un cuarto de comida menos es como una escama de caspa por cabeza.


   Mañana se meterán cuatrocientos noventa y nueve kilos de comida en la jaula. Aún no hay revueltas por la comida, ni hay hambre.


   Este procedimiento continúa durante mil días...y ni una sola vez se producen revueltas ni hambre. Después de mil días sólo doscientos cincuenta kilos de comida se ponen en la jaula...y adivina qué pasa? Ya no hay sesenta y cuatro mil ratones en la jaula. Hay sólo treinta y dos mil. No es un milagro, no es más que la demostración de las leyes de la ecología. La disminución de la comida tiene como reacción una disminución de la población. Siempre. SEMPER ET UBIQUE. Nada de revueltas. Nada de hambre. La reacción normal de una población consumidora de comida ante la disponibilidad de ésta...


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