4.2 El crecimiento y el ABC de la ecología

   Entre las formas de vida que se encuentran en la superficie de nuestro planeta, toda la energía alimenticia se origina en las plantas verdes y en ninguna otra parte. La energía que se origina en las plantas se transmite a los seres que se alimentan de ellas, y a su vez a los depredadores que se alimentan de esos depredadores, y a su vez a los carroñeros que devuelven al suelo los nutrientes que las plantas necesitan para hacer que el ciclo continúe. Puede decirse que ésta es la A del ABC de la ecología. Las distintas poblaciones de la comunidad de la vida, que sirven de alimento o se alimentan, mantienen un equilibrio dinámico al alimentarse o servir de alimento. Los desequilibrios dentro de la comunidad, causados, por ejemplo, por la enfermedad o los desastres naturales, tienden a disminuir y a erradicarse a medida que las distintas poblaciones de la comunidad se ocupan de su función habitual de comer o ser comidas, generación tras generación. Contemplada desde el punto de vista de los sistemas, la dinámica del crecimiento o disminución demográficos en la comunidad biológica es un sistema de reacción negativa.


   Si hay demasiados ciervos en el bosque, éstos devorarán su base alimentaria...y esta reducción de la base alimentaria hará que su población disminuya. Y a medida que su población disminuye, su base alimentaria se repone, y como esto hace que haya más comida a disposición de los ciervos, la población de ciervos aumenta. A su vez, el aumento de la población de ciervos agota la disponibilidad de alimento, que, a su vez, produce una disminución de la población de ciervos. Dentro de la comunidad, las poblaciones que se alimentan y las que sirven de alimento se controlan entre sí. Cuando aumentan las poblaciones que sirven de alimento, aumentan las poblaciones que se alimentan. Cuando aumentan las poblaciones que se alimentan, las poblaciones que sirven de alimento disminuyen. Cuando las poblaciones que sirven de alimento disminuyen, las que se alimentan disminuye. Cuando disminuye las poblaciones que se alimentan, aumentan las que sirven de alimento. Y así sucesivamente por los siglos de los siglos. Ésta es la B del ABC de la ecología.


   Para los analistas de sistemas, la comunidad natural proporciona un modelo perfecto de reacción negativa. Un modelo más sencillo es el termostato que controla las calderas de tu casa. Las condiciones que capta el termostato transmiten la información "demasiado frío" y el termostato enciende la caldera. Después de un rato, el estado del termostato transmite la información "demasiado caliente" y el termostato apaga la caldera. Reacción negativa. Gran cosa.


   La A del ABC de la ecología es la comida. La comunidad de la vida no es ninguna otra cosa. Es alimento que vuela, que corre, que nada, que repta, que está ahí creciendo. La B del ABC de la ecología es lo siguiente: que los altibajos de todas las poblaciones están en función de la disponibilidad de comida. Un aumento en la disponibilidad de alimentos para una especie significa crecimiento. Una reducción en la disponibilidad de alimentos significa disminución. Siempre, por los siglos de los siglos. Puesto que es tan importante, permíteme decirlo de otro modo: invariablemente. Un aumento en la disponibilidad de alimentos para una especie significa crecimiento. Una reducción significa disminución en la población. Todas las veces, siempre y para siempre. Semper et ubique. Sin excepción. Jamás de otro modo.


   Más comida, crecimiento. Menos comida, decadencia. Cuenta con ello.


   No hay especie que mengüe en medio de la abundancia, no hay especie que prospere en medio de la nada.


   Ésta es la B del ABC de la ecología...


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