4. La población: un enfoque sistemático

   Como las ideas que voy a plasmar pueden resultar muy inquietantes para tí, las abordaré con cautela, desde una distancia adecuada y prudente...una distancia adecuada y prudente que en este caso es de unos doscientos mil años. Hace doscientos mil años que una "nueva especie" llamada "Homo sapiens" empezó a ser vista por primera vez en nuestro planeta.


   Como ocurre con cualquier especie joven, no tenía muchos integrantes al principio. Puesto que el tema que me ocupa es la población, será mejor que aclare qué quiero decir con esto. Tenemos una fecha aproximada de la aparición del Homo sapiens porque tenemos restos fósiles y tenemos restos fósiles porque una cantidad suficiente de miembros de esta especie vivió alrededor de esa época para proporcionar esos restos fósiles. En otras palabras, cuando digo que el Homo sapiens apareció hace unos doscientos mil años, no estoy hablando del primer par ni de los primeros cien. Pero tampoco estoy hablando del primer millón.


   Hace doscientos mil años, había cierto número. Digamos, diez mil. En los ciento noventa mil años siguientes, el Homo sapiens creció en cantidad y emigró a todos los continentes del planeta.


   El paso de estos ciento noventa mil años nos lleva hasta el inicio de la era histórica de este planeta. Nos lleva hasta la mítica Caída; nos lleva al comienzo de un nuevo estilo de vida que tiene como base de subsistencia a la agricultura; nos lleva a la revolución agrícola que está en los cimientos de nuestra civilización. De esto hace unos diez mil años, y la población humana de aquella época se calcula en unos diez millones.


   Quiero dedicar un pequeño paréntesis a observar ese período de crecimiento que va de los diez mil a los diez millones de personas. En realidad, lo que este período de crecimiento representa es diez duplicaciones. De diez mil a veinte mil, de veinte mil a cuarenta mil, de cuarenta mil a ochenta mil, y así sucesivamente. Empieza con diez mil, duplicalos diez veces y terminarás con unos diez millones.


   Por lo tanto, nuestra población se duplicó diez veces en ciento noventa mil años. Fue de unos diez mil habitantes a diez millones. Eso es crecimiento. Un crecimiento innegable, un crecimiento claro, incluso considerable... pero un crecimiento en una proporción infinitesimal. He aquí lo infinitesimal que era: nuestra población, por término medio, se duplicaba cada diecinueve mil años. Este ritmo es muy lento, tenía la lentitud de un glaciar.


   Al final de este periodo, es decir, hace diez mil años, la cosa empezó a cambiar drásticamente. El crecimiento en una proporción infinitesimal se convirtió en un crecimiento veloz. Partiendo de diez millones, nuestra población se duplicó no en diecinueve mil años, sino en cinco mil, llegando a los veinte millones. La siguiente duplicación, algo más del doble, sólo tardó dos mil años, lo que nos llevó a los cincuenta millones. La siguiente duplicación tardó sólo mil seiscientos años, llevándonos a los cien millones. La siguiente duplicación tardó sólo mil cuatrocientos años... llevándonos hasta los doscientos millones en el año O de nuestro calendario. La siguiente duplicación se produjo en sólo mil doscientos años, y nos llevó hasta los cuatrocientos millones. Era el año 1200 de la "Era Cristiana". La siguiente duplicación tardó sólo quinientos años, llevándonos a los ochocientos millones en 1700. La duplicación siguiente se produjo en sólo doscientos años, y nos llevó hasta los mil quinientos millones en 1900. La siguiente duplicación sólo tardó sesenta años, llevándonos hasta los tres mil millones en 1960. La siguiente duplicación tardaría sólo unos cuarenta años. A comienzos del año 2000 éramos seis mil millones de habitantes en el planeta, y si esta tendencia al crecimiento continúa sin restricciones, muchos vivirán lo suficiente para ver que llegamos a los doce mil millones. No intentaré imaginar para ti lo que eso significaría. A ojo de buen cubero, si cogemos todo lo malo que está pasando actualmente (el cambio climático, el terrorismo, el delito, las drogas, la corrupción, el suicidio, la locura, la violencia de todo tipo, etc.), deberemos multiplicarlo por cuatro...como mínimo. Pero, lo creas o no, no estoy haciendo esto para deprimirte con palabras y datos lúgubres acerca del futuro.


   Tenemos un problema de población. Hay muchos que piensan que todo va bien y que no tenemos un problema demográfico en absoluto, pero yo no hago esto para hacerles cambiar de idea. Estoy haciendo todo esto para sugerir que el ÁNGULO desde el que tradicionalmente hemos querido hacer frente a este problema es ineficaz y nunca podrá ser sino ineficaz. Después quiero enseñarte un ángulo de ataque más prometedor. Pero en este mismo punto quisiera contarte una fábula que creo que te parecerá pertinente. Es acerca de un pueblo que tiene su propio problema demográfico y de cómo lo combate. Se titula "Bendición: una fábula acerca de la población".


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