3.1 Rectificar la Creación: explotar y dominar el mundo
Algunas personas que conozco tienen la edad suficiente para recordar una época en la que las cosas no eran así. Desde luego que no me estoy refiriendo a "los buenos tiempos". El coro de plañideras se lamentaba a pleno pulmón; Dios sabe que es cierto, puesto que hablo de las décadas que siguieron a la guerra más destructiva y mortífera de la Historia de la Humanidad. Aún así, a finales de los cuarenta y durante los cincuenta, los miembros de nuestra civilización todavía sabían a dónde iban, todavía confiaban en que nos esperaba un futuro glorioso. Lo único que tenían que hacer era aferrarse a la visión y seguir haciendo todas las cosas que al principio les había traído hasta aquí. Podían contar con esas cosas. Eran las cosas que les había traído universidades y teatros de ópera, la calefacción central y los ascensores, a Mozart y Shakespeare, los trasatlánticos y el cine.
Más aún, y es importante señalarlo, las cosas que les trajeron a este punto eran cosas buenas. En 1950 no había el menor rumor de duda acerca de ello en ningún lugar de nuestra cultura, Oriente u Occidente, capitalista o comunista. En 1950 todos coincidían en una cosa: explotar el mundo era un derecho que Dios nos había otorgado. El mundo fue creado para que nosotros lo domináramos y lo explotáramos. En realidad, dominar y explotar el mundo lo mejoraba. No había límites para lo que podían hacer. Recorten cuanto quieran, excaven cuanto quieran. Arrasen los bosques, rellenen las zonas pantanosas, construyan diques en los ríos, arrojen venenos donde quieran y en la cantidad que deseen. Nada de eso se consideraba perverso. !En el nombre de Dios! Por qué habría de serlo? La Tierra había sido creada específicamente para usarla de este modo. Era una sala de juegos ilimitada e indestructible para los seres humanos. Tú no tenías que considerar la posibilidad de que algo se agotara o de estar dañando algo. La Tierra estaba diseñada para recibir cualquier castigo, para absorber y endulzar cualquier elemento tóxico, en cualquier cantidad. Hacer estallar armas nucleares? !Por el amor de Dios, sólo faltaría, todas las que quieran! !Miles, si les apetece! El material radioactivo generado mientras trataban de alcanzar su destino otorgado por Dios no podía hacerles daño..
Borrar de la Faz de la Tierra especies enteras? ! Claro que sí! Por qué no? !Si el hombre no necesita a estos seres, obviamente son superfluos! A partir del año 1000, aproximadamente, se había difundido por Europa la arrogante conjetura de que el Hombre es capaz de rectificar la creación echándole una mano a Dios. Y desde luego, se la ha echado. Ejercer un control semejante sobre el mundo es humanizarlo, es dar un paso que nos acerque más a nuestro destino...
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