2.4 Señales de sufrimiento: 1400-0 a.C
El fuego siguió ardiendo debajo de la olla de nuestra cultura y la siguiente duplicación de la población tardó solamente mil cuatrocientos años. Había doscientos millones de seres humanos al comienzo de la "Era Cristiana", y el 95% o más pertenecían a nuestra civilización, Oriente y Occidente.
Fue una era de improvisación temeraria tanto en lo político como en lo militar. El código Hammurabi impuso la ley de la retribución, conocida como Ley del Talión, que establecía castigos iguales a los delitos cometidos: "ojo por ojo y diente por diente". El mismo rey Hammurabi (que fue el primer rey que utilizó la escritura con el fin de definir casos de jurisprudencia), conocido también como el rey de la justicia, se adueñó de toda Mesopotamia. Sesostris III de Egipto invadió Palestina y Siria. Teglat-Falasar I de Asiria extendió su imperio hasta las playas del Mediterráneo. El faraón egipcio Sesenkis sojuzgó Palestina. Teglat-Falasar III conquistó Siria, Palestina, Israel y Babilonia. Nabucodosonor II de Babilonia se apoderó de Jerusalén y Tiro. Ciro el Grande extendió sus dominios a través de todo el Occidente civilizado, y dos siglos después Alejandro Magno realizó la misma hazaña imperial.
Fue también una era de revuelta civil y asesinatos. El reino de Salmanasar de Asiria terminó en revolución. Una rebelión en Calcídica contra el dominio ateniense señaló el comienzo de un conflicto que duró veintidós años y se conoció con el nombre de guerra del Peloponeso. Unos años más tarde, Mitilene, ciudad de la isla de Lesbos, también se sublevó. Los espartanos, aqueos y árcades organizaron una rebelión contra el poder macedonio. Una sublevación en Egipto hizo que Tolomeo III volviera a su tierra tras abandonar la campaña militar en Siria. Filipo de Macedonia fué asesinado, como también lo fueron Darío III de Persia, Seleuco III Soter, el general cartaginés Asdrubal, el reformador social Tiberio Sempronio Graco, el rey selèucida Antíoco VIII, el emperador chino Wong Ming, y los emperadores romanos Claudio y Domiciano.
Todos estos signos de tensión que se observaron en este periodo fueron originados por las intrigas políticas y religiosas sedientas de más poder. Pero éstos no fueron los únicos signos de tensión que se observaron... la falsificación, la devaluación de la moneda, la inflación catastrófica... todos estos desagradables ardides aparecieron regularmente en esa época. El hambre se convirtió en una característica sistemática de la vida en toda la extensión del mundo civilizado, al igual que la peste, siempre sintomática del hacinamiento y las malas condiciones sanitarias; en el año 429 a.C. la peste barrió unas dos terceras partes de la población de Atenas. Los pensadores tanto de China como de Europa comenzaron a aconsejar a la gente que tuviera familias menos numerosas.
La esclavitud se convirtió en un inmenso comercio internacional, y desde luego permanecería como tal hasta el presente. Se calcula que a mediados del siglo V uno de cada tres o cuatro habitantes de Atenas era esclavo. Cuando Cartago cayó ante Roma en el 146 a.C., cincuenta mil supervivientes fueron vendidos como esclavos. En el 132 a.C. unos setenta mil esclavos romanos se revelaron. Cuando la rebelión fue sofocada, veinte mil murieron en la Cruz, pero esto distaba mucho de ser el fin de los problemas de Roma con sus esclavos.
Sin embargo, aparecieron en este periodo nuevas señales de sufrimiento que son mucho más pertinentes para mí propósito. Por primera vez en la Historia Humana, la gente comenzaba a sospechar que algo básicamente malo estaba sucediendo. Por primera vez en la Historia de este planeta, la gente comenzaba a sentirse vacía, comenzaba a sentir que su vida no valía mucho, empezaba a cuestionarse si todo lo que la vida ofrecía era eso, empezaba a anhelar algo más, aunque no sabía muy bien qué. Por primera vez en la Historia, la gente comenzó a escuchar a los maestros religiosos que prometían la SALVACIÓN. Lo que nunca han aclarado estos "maestros" religiosos es de qué o de quién necesita la gente ser salvada...
Resulta imposible exagerar la NOVEDAD que supuso está idea de salvación. La religión había existido en nuestra cultura durante miles de años, pero nunca había hablado de salvación tal como nosotros la entendemos o como la gente de ese periodo empezó a entenderla. Los dioses más antiguos habían sido dioses talismánicos de la cocina y la cosecha, de la mina y de la niebla, de la pintura de brocha gorda y los rebaños. Cuando era necesario, eran acariciados como amuletos de la suerte, y las religiones más antiguas habían sido religiones estatales, parte del aparato de la soberanía y del ejército del poder (como se ve en sus templos, que se construyeron para las ceremonias de la realeza, y no para las prácticas religiosas públicas y populares). Esto demuestra que quién se adueña de las conciencias, se adueña igualmente de los bolsillos de sus usuarios y de los pilares de la colectividad en los que éstos viven.
El judaísmo, el brahmanismo, el sintoísmo y el budismo hicieron su aparición; antes no existían. De repente, después de aproximadamente seis mil años de agricultura totalitaria y construcción de la civilización, las gentes de nuestra cultura, Oriente y Occidente, gemelos de un mismo parto, estaban comenzando a preguntarse si su vida tenía sentido, empezaban a percibir un vacío dentro de sí mismos que el éxito económico y el reconocimiento de la comunidad no podían llenar; estaban imaginando que había un FALLO en ellos, profundo, e incluso innato...
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