2.2 Señales de sufrimiento: 5000-3000 a.C

   La población se estaba amontonando. Piensa en eso. Suele imaginarse que la historia es inevitablemente cíclica, pero lo que estoy revelando aquí no había ocurrido antes. En todo ese periodo de tres mil años, los seres humanos no habían estado apiñados en ningún lugar del planeta. Pero en ese momento, la gente de una sola cultura, nuestra civilización, estaba aprendiendo qué significaba estar apiñados. Estaba comenzando el amontonamiento, y la tierra, agotada ir por los cultivos, se hacía cada vez menos productiva. Había más gente, y competían por recursos menguantes.


   El agua en que flota la rana está aumentando de temperatura, u recuerda qué estamos buscando: señales de sufrimiento. Qué sucede cuando más gente comienza a competir por menos? Es evidente, no? Cualquier niño que vaya a la escuela lo sabe. Cuando más gente comienza a competir por menos, empiezan las peleas. Pero desde luego no pelean al azar. El carnicero del pueblo no pelea con el panadero del pueblo, el sastre del pueblo no se pelea con el zapatero del pueblo. No, el carnicero, el panadero, el sastre y el zapatero del pueblo se unen para luchar contra el carnicero, el panadero, el sastre y el zapatero de OTRO pueblo.


   No tenemos que buscar cadáveres en el campo de batalla para saber que éste es el comienzo de la era de la guerra que ha continuado hasta el presente. Lo que tenemos que encontrar es la MAQUINARIA BÉLICA. No me refiero a máquinas mecánicas: carros de guerra, catapultas, máquinas para situar, etc. Hablo de maquinaria POLÍTICA. Los carniceros, panaderos, sastres y zapateros no se organizan a sí mismos en ejércitos; necesitan jefes militares: faraones, reyes, príncipes, emperadores...


   Durante ese periodo, que se inició hace unos cinco mil años (seguramente más), encontramos la formación de los primeros estados con el propósito de la defensa armada y la agresión. Durante este período vemos el ejército permanente forjado como la espada del poder del monarca. Sin un ejército permanente, un rey no es nadie, solamente una persona pretenciosa vestida con ropas extravagantes. Pero con un ejército permanente, un rey tiene poder, puede imponer su voluntad legislando y controlando a sus súbditos, parcelándoles su libertad, esclavizándolos y, la mm mayoria de las veces hacièndoles morir por defender sus ideas y para dejar escrito su nombre en la historia... y sin duda los únicos nombres que nos han llegado de aquella época son los nombres de los faraones egipcios: los primeros reyes conquistadores de voluntades. No hay científicos, no hay filósofos, no hay historiadores, no hay profetas, sólo conquistadores. Nuevamente no hay nada cíclico aquí; por primera vez en la historia humana, la gente importante es la gente con ejército.


   Ahora fíjate bien en que nadie pensó que la aparición de los ejércitos fuese una mala señal, una señal de sufrimiento. Pensaron que era una buena señal. Pensaron que los ejércitos representaban un ADELANTO. El agua se estaba volviendo agradablemente caliente, y nadie se preocupaba por unas cuantas burbujas.


   A partir de ese momento las necesidades militares se convirtieron en el estímulo principal para el progreso tecnológico en nuestra civilización. No hay nada malo en eso, verdad? Nuestros soldados necesitan mejores armaduras, mejores espadas, mejores carros, mejores arcos y flechas, mejores máquinas para escalar, mejor artillería, mejores tanques, mejores aviones, mejores bombas, mejores misiles, mejores gases venenosos... Bueno, tú ya me entiendes. En este punto nadie consideró que la tecnología al servicio de la guerra fuese una señal de que algo malo estaba sucediendo. Pensaron que era un adelanto...


   Desde este momento en adelante, la frecuencia y severidad de las guerras seguirá para medir el aumento de temperatura del agua alrededor de nuestra rana sonriente... 🐸


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